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Ven con nosotras para entender un poco más sobre qué es la Reducción de Daños, la práctica que se caracteriza en estrategias para reducir el efecto, los usos de sustancias centrando en la educación y en el cuidado.

Mesa con materiales de reducción de daños en un contexto de festival

“Para bien o para mal, las drogas lícitas e ilícitas hacen parte de este mundo y la reducción de daños elige trabajar para reducir sus efectos dañosos en vez de simplemente ignorarlos o condenarlos.” –

(Harm Reduction Coalition, 2002-2003)

Cuando pensamos en la constitución del campo de cuidado relacionada al uso de drogas en Brasil y en el mundo, no podemos dejar de lado todo el contexto histórico recorrido. Este nos ofrece elementos para la comprensión de las prácticas relacionadas a esta temática. La criminalización y la descalificación social y moral de individuos que son usuarios de drogas se construyeron acompañando los procesos sociales, culturales e históricos de las respectivas sociedades en la que están insertados. El debate sobre los problemas de salud, a causa del uso de drogas, y sobre las políticas que criminalizan los usuarios es extenso.

Entonces, cuestionamos: qué es peor para el usuario de sustancias psicoactivas, la droga en sí misma o la política prohibicionista?

El origen de la reducción de daños

Sobre el origen del concepto: en la primera vez que el término Reducción de Daños fue utilizado, ocurrió, en Inglaterra, en el año 1926 (Ministerio de Salud, 2001), en un documento llamado “Informe Rolleston”. Un nuevo método de tratamento surgía. Los médicos podrían, entonces, prescribir opiáceos a los dependientes para manejar los síndromes de abstinencia de los usuarios y controlar el uso de la droga. Así, los usuarios podrían llevar una vida más estable y participar mejor de la convivencia social. (O’HARE, 1994)

A diferencia de las formas de cuidado posibles dentro de la política prohibicionista – que tiene como base medidas represivas y punitivas en relación a los usuarios de drogas ilícitas, así como tratamientos basados en la abstinencia – la Reducción de Daños (RD) se caracteriza por el pragmatismo y por una propuesta metodológica de cuidado en salud. Eso tiene como objetivo la reducción de riesgos y daños en relación al complejo fenómeno del consumo de drogas, sean ilícitas o no. La RD trabaja a partir de un conjunto de prácticas relacionadas al cuidado y el bienestar de los usuarios, los cuales, no necesariamente, poseen como objetivo la abstinencia. Es sabido que las personas pueden tener distintas formas de relacionarse con las drogas. El uso de ellas no es, ciertamente, problemático (Santos, Soares e Campos, 2010). La naturaleza idealista del modelo prohibicionista cree en el ideal de una sociedad libre de las drogas, demostrando una idea extremadamente utópica, inalcanzable e incluso indeseable.

La RD cree que “Para bien o para mal, las drogas lícitas e ilícitas hacen parte de este mundo y la reducción de daños elige trabajar para reducir sus efectos dañosos en vez de simplemente ignorarlos o condenarlos.” – (Harm Reduction Coalition, 2002-2003). Los principios básicos de la Reducción de Daños resuenan en un movimiento social que cuyo objetivo es la justicia, respeto y la garantía de derechos a los usuarios de drogas.

El empoderamiento del individuo como agente de su propia historia es ampliamente valorado. Las estrategias de Reducción de Daños adoptadas por los usuarios deben ser productoras de sentido para los mismos, para que los objetivos y metas establecidas por ellos puedan tener éxito. Para un Reductor de Daños, dejar de lado todas sus convicciones y juicios morales es fundamental para la formación del vínculo con los individuos, pues posibilita: I) Reflexiones y discusiones sobre el consumo nocivo de drogas; II) Despertar en el otro la adopción de estrategias de autocuidado, de medios para una mejoría en su calidad de vida e incluso la inserción del usuario en algún programa de salud, si él desear.

Como Elisangela Melo Reghelin (2012) sostiene:

Algunos de los principios y acciones que componen la estrategia de la reducción de daños:

  • es una “política social que cuyo objetivo es reducir los efectos negativos del uso de drogas”;

  • “es una política de prevención de los potenciales daños relacionados al uso de droga, en lugar de intentar prevenir el propio uso de droga”;

  • “basado en principios de la salud pública, la reducción de daños ofrece un conjunto de estrategias pragmáticas, aunque provistas de compasión, que son dibujadas para reducir las consecuencias perjudiciales del comportamiento adictivo, tanto para los consumidores cuanto para las comunidades en que  ellos viven”

Considerando la consolidación de las prácticas de Reducción de daños en una perspectiva global, aunque el origen de la Reducción de Daños haya sido en 1926, solamente a finales de la década de 70 y a comienzos de la de 80 que los principios de esta propuesta fueron sistematizados en forma de programas. Entre 1986 y 1987 (Derricott, Preston & Hunt, 1999), surgieron los primeros centros de distribución e intercambio de agujas y jeringas en Holanda e Inglaterra. El VIH hizo que se estableciera una nueva mirada en relación al fenómeno del uso de drogas. Debido la amenaza de trasmisión del virus entre los usuarios de drogas intravenosas, acciones preventivas que no tenía como objetivo la abstinencia – pues de esa manera la adherencia al tratamiento es mayor – fueron instauradas.

El primer centro de Reducción de Daños, en Inglaterra, se llamaba Maryland Center, en Liverpool. En él, un programa del Dr. John Marks – que recogía las orientaciones del Comité de Rolleston – realizaba el intercambio de jeringas y agujas, distribución de heroína para los adictos de la sustancia y terapias de sustitución. Con la disposición controlada de heroína, fue posible reducir las muertes por sobredosis, alejar los usuarios de la esfera criminal y, también, tener un control de calidad de la sustancia.

Como veremos adelante, Holanda fue un país pionero en la política de Reducción de Daños. En la década de 70, antes del boom de las enfermedades transmisibles por vía intravenosa, el país ya desarrollaba prácticas de esta área. Eso denota el vanguardismo de Holanda en la atención a la salud de sus ciudadanos, pues las políticas de RD no ignoran la realidad, entrando en oposición al prohibicionismo.

A partir de 1976, se adoptó en Holanda políticas anti prohibicionistas sobre el porte y la siembra para uso recreativo de cannabis. El comercio de esa sustancia y el de sus derivados fue permitido de manera reglamentada, y su consumo podía suceder tanto en determinados cafés (coffeeshops) cuanto en domicilio del usuario. Esta iniciativa hizo con que los usuarios no fuesen el mismo lugar donde había comercio de drogas consideradas más nocivas para la salud, como la heroína, evitando la exposición del usuario de marihuana a estas sustancias denominadas como “más fuertes” y alejándose, también, de la esfera criminal.

Posteriormente, ante el aumento de dependientes de la heroína, de la transmisión de hepatitis y también y de la SIDA, fueron creadas estrategias para disminuir la contaminación de enfermedades transmisibles por drogas intravenosas. Vale resaltar  la participación de la asociación de usuarios de drogas inyectables, Junkiebond. Esta asociación fue creada en 1980, sus participantes ayudaban juntamente con el Estado en la formulación de políticas públicas destinadas a este tema. Esa participación fue de mucha importancia para que se aceptase la idea de cambiar agujas y jeringas usadas por nuevas, en lugares específicos, para que no hubiese descarte en locales inapropiados.

En 1998, ya sucedía una disminución drástica en la incidencia de estas enfermedades entre usuarios de drogas intravenosas. Esta estrategia, además de reducir el daño traído por la droga, posibilitó un acercamiento con los usuarios para tratar de otras cuestiones que no eran sólo el uso de la droga en sí misma. Se percibe que, en este caso, la Reducción de Daños se presenta como una estrategia más amplia, posibilitando la creación de vínculos no institucionales y el acercamiento para ver otras demandas exigentes de este grupo de personas.

Reducción de daños en Brasil

En Brasil, sólo en el año 1989, en Santos, surgió el primer intento de hacer un proyecto de Reducción de Daños. Coordinado por el médico Fábio Mesquita, de un programa de Secretaría de Higiene y Salud, ellos realizaban la distribución de equipos para el uso seguro de droga inyectable, a fin de contener la diseminación del VIH/SIDA. Según Bastos & MEsquita (2001), en 1983, en el municipio de Santos, uno de cada cuatro casos registrados de SIDA tenían como probable origen el uso de drogas inyectables. Luego, la acción fue interrumpida por el Ministerio Público, pues fue comprendida como algo que incentivaba el uso de drogas.

En 1994, la Reducción de Daños se tornó, en el ámbito de la salud, una política estratégica del SUS. Se inició con el objetivo de prevención de hepatitis víricas y SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) en una población vulnerable a la transmisión de este virus, que se da por el uso compartido de jeringas contaminadas para hacer el uso de drogas inyectables. En el mismo año, el Programa Nacional de ITS/SIDA, proyectado por el Ministerio de la Salud, en asocio con el Banco Mundial y el UNDCP (Hoy en día conocido como United Nations Office on Drugs and Crime– UNODC), retomó la estrategia de RD que consistía en el intercambio de jeringas desechables. Esto era un subproyecto que, posteriormente, fue aprobado en su integridad por el Consejo Federal de Estupefacientes (CONFEN) (Flach,1996).

Hoy en día, en Brasil, es más raro encontrarse con el uso de drogas por vía inyectable, de modo que la política de la Reducción de Daños empezó a ser utilizada para la promoción de salud, juntamente con los usuarios de sustancias psicoactivas en las calles y en instituciones (NIEL, SILVEIRA,2008). Se puede percibir que estrategias de RD han evolucionado, ampliándose para otros contextos, incluso ONGs con centros de convivencia e intervenciones en fiestas de música electrónica.

En 1998, o “É de Lei” (Es de Ley) , primer centro de convivencia para usuarios de drogas, fue creado en São Paulo.El énfasis del trabajo de Reducción de Daños está asociado al uso de crack,  a fin de prevenir la ITS/SIDA. Juntamente con los usuarios, estrategias fueron creadas para la minimización de los daños resultantes del uso del crack. Los integrantes del Centro de Convivencia trabajan con el objetivo de “contribuir para un cambio en la cultura en el campo de las drogas, buscando la disminución del estigma y del prejuicio con relación al usuario de drogas y, con eso, la disminución de los problemas a la salud, de la marginalización, de la violencia y de la violación de los derechos humanos”. (É de lei, 2015)

A partir del proyecto “É de lei”, surgió el “ResPire Redução de Danos” (Respire Reducción de Daños), que hace intervenciones en el contexto de fiesta, donde el uso “agudo” de drogas es frecuente.

ResPire Reducción de Daños

El ResPire es un proyecto que nació en 2010 del Centro de Convivencia “É de Lei”, llevando el enfoque de la Reducción de Daños para los contextos de las fiestas. Inicialmente, el proyecto se llamaba “Saúde em Festa” (Salud en Fiesta), y era un edital que fue financiado por el Departamento de Hepatitis del Ministerio de la Salud, Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la UNESCO. El proyecto nació después que el colectivo “Balance”, en 2008, llamó a algunos reductores de daños del Centro de Convivencia “É de Lei” para que fuesen conocer este trabajo de informaciones y cuidado en relación al uso de sustancia en el contexto de fiestas, en Bahia. El inicio del ResPire fue inspirado en el “Balance”, tras el trabajo voluntario realizado por ellos.

En este proyecto son realizadas acciones con el objetivo de reducir los efectos no deseados tras el consumo de drogas – como las “bad trips”, desarrollar vínculos con los usuarios, promover estrategias de autocuidado, y también realizar la prevención y promoción dentro del entorno, para disminuir vulnerabilidades y la transmisión de ITS. Los frecuentadores de fiestas no tienen acceso a informaciones sobre cómo reducir los posibles daños causados por las sustancias ingeridas en aquel contexto. Se cree que, con la diseminación de informaciones sobre cómo realizar un uso más seguro, haya una caída en las situaciones de riesgo.

La intervención se da por medio de montaje de un stand, o InfoStand, en las fiestas de música electrónica, previamente seleccionadas, para tener acceso a las personas que usan drogas. En este lugar, los reductores de daños promueven debates y conversan abiertamente sobre el uso de drogas. Esta conversación es libre de juicios y opiniones moralistas, al contrario del escenario de una realidad vivida cotidianamente. Los frecuentadores pueden cambiar conocimientos sobre las diferentes sustancias, reflexionar sobre la forma de uso, cantidad, etc, lo que posibilita la prevención de usos que representen un mayor riesgo para el sujeto.

El trabajo del reductor de daños en el vínculo y acogida establecido con aquellos que pasan por sus cuidados es marcado en una relación ética y de respeto al usuario en sus elecciones, principalmente en las de consumir las sustancias. También hay el trabajo en relación con la prevención de ITS y hepatitis viral. Existe un material gráfico para distribución gratuita con informaciones en la perspectiva de reducción de daños sobre otras drogas comúnmente presentes, como: Marihuana, Cocaína, Anfetaminas, LSD, Éxtasis, Plantas de poder, Inhalantes, Alcohol y tabaco.

Además de eso, para las personas que hacen el uso de sustancias que pueden ser ingeridas de manera inhalada, entregamos y presentamos el Kit Sniff. Este insumo es compuesto por un preservativo, una tarjeta informativa con instrucciones para reducir la vulnerabilidad a la transmisión de hepatitis B y C, una superficie metálica y limpia para “estirar” la droga que será ingerida, blocs con hojas para liar pajitas, otro de silicona, a fin de evitar el uso de materiales contaminados y, también, el intercambio de pajitas entre usuarios para aspirar el polvo.

El InfoStand también puede ser utilizado la acogida de personas que estén pasando por malas experiencias a causa del uso de las sustancias. El servicio es llamado “S.O.S Psicodélico”, que muchas veces puede ser fundamental para contener los brotes, y es un intento de disminuir vulnerabilidades. El espacio reservado para los cuidados de personas que estén pasando por experiencias difíciles a causa del uso del uso de sustancias tiene esterilla, almohadas y mantas, y la ayuda de un equipo de turno para que sea un ambiente acogedor y confortable para dar continuidad a su viaje de una manera mejor. Este trabajo también puede ser llamado de seguimiento terapéutico y es adaptado para cada situación específica; ayudar a ir al baño, encontrar los amigos, etc. Es importante resaltar que el diálogo con el centro médico es siempre presente. Si los signos vitales no estén ideales, el individuo necesita ser removido para el centro médico más cerca.

El objetivo del reductor de daños en relación a quien pasa por sus cuidados es de fomentar la autonomía de este individuo, estimulando su autocuidado y también de aquellos que están a su alrededor. En este sentido, el asiduo de la fiesta aprende trucos de reducir los daños en relación al uso de sustancias y pasa este conocimiento a sus compañeros, de modo que este conocimiento vaya siendo multiplicado.

Este trabajo fue y viene siendo realizado de manera innovadora y experimental por “É de Lei”, es compuesto por un equipo multiprofesional de reductores de daños, con diferentes experiencias y formaciones profesionales (Psicología, Antropología, Ciencias Sociales, Farmacia/Bioquímica, Enfermería, Biología), algunos frecuentadores de la escena electrónica, teniendo como valores centrales: Bienestar, Templanza, Autonomía, Libertad,Prevención, Responsabilidad, Respeto, Antiprohibicionismo, Equilibrio.

Vale la pena resaltar que el profesional que actúa como reductor de daños necesita saber lidiar con situaciones en dicho contexto, para que consiga lidiar con una mayor variabilidad de situaciones.

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